Manos que trabajan….

Hace unos pocos años pude disfrutar de un amanecer precioso en la costa de Huelva, me fui con mi hija a la playa a primera hora y pude ver cómo los pescadores venían de faenar y estaban recogiendo las redes, remendándolas, separando el pescado, limpiando los barcos, en fin…….recogiendo todo para el día siguiente. La luz era espectacular, el sol se estaba levantando y los colores rojizos se reflejaban por todos lados, mi hija no paraba de ir detrás de las gaviotas, algunos estaban corriendo por la playa, antes del bullicio de gente y otros, como yo, disfrutando del momento, contemplando el trabajo de otros, el amanecer, el mar, el murmullo de las olas y la frescura de la arena….

Os dejo algunas de las fotos que hice ese día, en particular 3 que son mis favoritas, una toma de cerca de las manos de un pescador con las redes:

manosquetrabajan

Una que también es mi favorita, de un plano amplio de los pescadores, con los barcos y, aunque el sol ciertamente quema un poco la foto y en ese momento no pude compensar la luz, descubrí después a otro fotógrafo, en el medio de la foto, oculto….

pescadores

Por último, mi hija a la orilla del mar, agazapada viendo a ver si era capaz de sorprender a las gaviotas….

maria

Cada momento es único y hay que disfrutarlo….

Un poco de (mi) historia….

Después de mucho tiempo me he decidido a seguir escribiendo en este blog….esto de la “vena” de escribir va por rachas…

Mi relación con la fotografía (como actor y no espectador) se remonta a cuando tenía alrededor de 11 años, una cámara Kodak Instamatic, con carretes “de cartucho”, ISO 100, 24 ó, como mucho 36 fotos (o exposiciones según el manual) y ya. Ni reglas de composición, ni medida de la luz, ni nada. Apuntar por el visor de plástico y disparar, y a ver que sale.

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A los 14 me metí en un club de fotografía y, aunque no entendía mucho, me fascinó sobre todo la experiencia  del revelado a la antigua usanza (una pena que se haya perdido), allí descubrí la luz roja, el cuarto oscuro, los  aromas del revelador, el baño de paro, el fijador, la cubeta de negativos, la ampliadora, el colgar las fotos para  secarlas, el descubrir poco a poco como se van marcando las sombras en el papel para luego mostrar una  fotografía, todo ello forma parte de la experiencia de entonces.

A finales de los 90 tenía una cámara Canon AF35M semiautomática, la parte automática era el motorcillo para enrollar el carrete, la parte semi (o sea, manual), era conseguir encajar los bordes de la película en el tambor para que la máquina pasara hasta la primera exposición (o la primera foto). Como en algunos casos pasada, pudo más el miedo a que se velara el carrete al ponerlo y una mala carga del mismo quiso que mi novia de entonces se quedara sin una sola foto de su ceremonia de graduación.

Un poco de (mi) historia.... Ella aprendió, yo también y, lejos de enfadarse conmigo, me regaló mi primera reflex, que aún conservo, una Canon EOS 1, de cuando las cámaras no tenían pantalla en la parte de atrás, ni botones, y tenía un mecanismo a prueba de tontos que garantizaba que la película entraba correctamente. Con 2 lentes para llegar más lejos, la cámara permitía unas fotos magníficas….siempre que el fotógrafo estuviera a la altura.
Una visita a Andorra me trajo mi primera cámara digital, una preciosa Sony DSC P9 de 4Mpix!!! y un zoom de 3x. La verdad es que la cámara funcionaba (y funciona) fenomenal y las fotos que saqué con ella me traen recuerdos estupendos.

Posteriormente, uno ha pasado por otros modelos en el afán de intentar mejorar “aquello”, cuando realmente lo importante no es la cámara, sino el fotógrafo, aunque me atrevo a decir que una cámara nueva renueva las ganas, aunque si antes sacabas malas fotos, una cámara nueva sólo conseguirá las mismas fotos malas de antes, pero algo más caras. Una de mis cámaras favoritas (que se perdió en la nieve y lo sentí mucho) fue una Olympus SP 350, he de decir que me encanta la riqueza de colores que tenía la cámara, un zoom pequeño pero los macros eran realmente espectaculares. Como el zoom no llegaba y Olympus estaba bien, caí después en la tentación de una SP 550UZ, con un pedazo de zoom de impresión (28-504mm) y unos más que aceptables 7Mpix de resolución, eso sí, las pilas se las bebía como el agua y la cámara en general era lenta de manejo y de enfoque, aún anda por aquí.

Un poco de (mi) historia....

Mi primera reflex digital (gracias papá!!) fue una EOS 350D, fantástica, rápida, buen contraste….duró menos de 1 año, la vendí y compré una 40D, una cámara realmente increíble, muy rápida, muy precisa, con una gran nitidez, y que me permitió infiltrarme más en el mundo de la fotografía, descubriendo más la composición, la técnica de la luz y todo lo que conlleva y que me ha proporcionado miles de fotos (algunas estupendas pero todas ellas he de decir que bien disfrutadas). Mi 40D cambió de manos para recibir posteriormente a mi 7D, una pedazo de máquina, mucho más rápida aún, más precisa y que es como llevar una ametralladora encima (no solo por lo rápido que dispara sino por el peso que tiene), también con ella han sido miles de fotos muy disfrutadas.

Pero claro, para salir de viaje ligero, la reflex y su parafernalia (objetivos, cargador, memoria, etc…) es demasiado, así que uno se vuelve cómodo y pasa a lo pequeño de nuevo. Mi SP350 desapareció en la nieve y busqué algo ligero y de buena calidad, y apareció Panasonic, con una TZ9, cómoda, compacta, con un buen zoom y, por entonces, con RAW…ya no vale el JPEG, cuando uno aprende se le queda algo pequeño….lamentablemente paso a mejor vida (me la robaron) y, en paralelo, para divertirme había comprado una cámara submarina, también de Panasonic….espero disfrutarla más.
Las cámaras forman parte de la vida del fotógrafo, creo que casi todo el mundo ha tenido varias que le han inspirado o le han proporcionado lo que buscaba en una determinada época de su vida. Al final es cuestión de disfrutar la cámara, como cuando te compras una moto, y luego otra, y luego otra….cambias por que te apetece tener una nueva experiencia con un equipo, aunque la fotografía que resulta siempre es cuestión del fotógrafo y no de la cámara.

Gracias a San Google por poder recuperar las fotos de las cámaras….